Sobrevivir y adaptarse, esa es la esencia del renacuajo, ese anfibio que prospera a veces en aguas claras, a veces en la turbiedad de un charco fangoso. Antes de embarcarse en el increíble relato de Gaby, es necesario tomar perspectiva, especialmente para esta nueva generación de buceadores, modelos de conciencia ecológica, criados bajo las leyes y buenas prácticas que hoy rigen su pasión.

Mencionar a Gaby es inevitablemente erizar ciertos pelos y sacudir algunas convicciones bien establecidas. Es sumergirse en los inicios de la era heroica del buceo submarino, en una época en la que la DRASM (Dirección de Investigaciones Arqueológicas Submarinas) aún no existía, cuando el coral rojo parecía literalmente al alcance de los buceadores.
La edad de oro de los pioneros submarinos
Los años 50 y 60 marcan un verdadero punto de inflexión para el buceo. Gracias a los avances técnicos y la aparición de nuevos equipos, surgen las primeras empresas privadas de trabajos submarinos: SOGETRAM en 1952 y luego COMEX, fundada en 1961.

Este contexto da lugar a una generación de apasionados intrépidos, sean temerarios, piratas o cazadores furtivos, que aprovechan la oportunidad de ejercer legalmente su pasión gracias a las obras offshore. Gaby forma parte de estos auténticos aventureros y ha extraído de esta vida múltiples relatos, tanto terrestres como subacuáticos.
Marsella, Endoume: cuna de Gaby y de los “renacuajos”
Orígenes forjados en Endoume
Nacer en 1944 en el barrio de Endoume, en Marsella, es crecer en un entorno donde la astucia y la solidaridad son reglas de vida. «¡Todos los más grandes gamberros vienen de Endoume!» bromea Gaby, al evocar los encuentros con los “liberados” locales, los jueces y el día a día lleno de pequeños trabajos para traer sustento a la familia.
Desde pequeño, se va fogueando: recolección de chatarra para revender, pequeños hurtos bastante imaginativos… Una verdadera escuela de la vida, suavizada por las correcciones republicanas y paternales, que establecen las bases de un código de honor adaptado a la realidad del barrio.
Primeros pasos: de la «MATernelle SUPérieure» al CAP
Con humor, Gaby relata haber cursado la «MATernelle SUPérieure primer grado» antes de obtener a los 16 años un CAP de calderero-soldador, para luego casarse a los 19 años. Desde ya, el espíritu de independencia prevalece: dejar el nido familiar para lanzarse a la vida activa, ese es el objetivo.
El tono queda establecido desde este primer vuelo, cuando, en sus bodas, la madre de Gaby le dice a su nuera: «¡Te llevas la mercancía y no tienes que devolverla!».
Nacimiento de una pasión por el buceo
Como muchos jóvenes del barrio, Gaby hace sus primeras armas en el mar: pesca de erizos, caza de peces, todo bajo la mirada de los adultos, especialmente una banda de cazadores furtivos apodados «Los Sucios». Es uno de ellos quien le ofrece su primera respiración con un regulador, le hace descubrir la venta discreta del fruto de su pesca a los pescaderos.
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