Era en 1940, la batalla de Dunkerque estaba en plena marcha. Liderada por los ejércitos francés y británico contra el ejército alemán, « la operación Dynamo» (ese es su nombre en clave) se desarrolló del 21 de mayo al 4 de junio. Debía permitir la evacuación hacia Inglaterra de unos 340 000 soldados británicos, franceses y belgas asediados en Dunkerque por las fuerzas de la Wehrmacht.
El 1 de junio de 1940 a las 3:30 de la mañana, las tripulaciones del remolcador Saint-Fagan y de las 3 barcazas que arrastra (la Doris, la Lady Rosebery y la Pudge), viniendo de Dover, están buscando un lugar favorable para varar su barco en la costa para el reabastecimiento de las tropas asediadas en espera. Es también en ese momento que una bomba lanzada por la aviación alemana golpea el remolcador que desaparece casi instantáneamente bajo las olas llevándose consigo dos de las barcazas que transportaba, la Doris y la Lady Rosebery. La tercera barcaza, la Pudge sobrevive y recoge a los supervivientes…
76 años después, en 2016… Durante la segunda semana del mes de septiembre, la sección de naufragios del club de buceo Dunkerque plongée comenzó investigaciones arqueológicas en alta mar del puerto este de Dunkerque frente a Malo-Les-Bains. La misión principal es localizar dos barcos de madera de fondo plano ingleses, las famosas barcazas Doris et Lady Rosebery. Después de una solicitud de operación arqueológica de prospección con magnetómetro al Departamento de Investigaciones Arqueológicas Subacuáticas y Submarinas (DRASSM), se da luz verde. « Es una primicia en Dunquerque » constata Bruno Pruvost, miembro del club Dunkerque plongée y apasionado de la arqueología submarina. Esta misión se lleva a cabo en asociación con André Lorin (especialista en magnetometría submarina e instructor nacional en Arqueología de la FFESSM) acompañado de Bertrand Splingart (investigador en la universidad del litoral costa de Opale (ULCO)). Herramienta eficaz para detectar la presencia de elementos ferrosos (motor, ancla, cañón…), el magnetómetro está acoplado a un GPS, para la geolocalización. Después de numerosas inmersiones del dispositivo, los datos pudieron ser analizados y se pudo detectar numerosos «objetos» en la zona de estudio.

Próxima etapa, bucear en los sectores donde se han detectado objetos (tras autorización del DRASSM) y quizá identificar estas dos barcazas acompañadas de otros tesoros…
La imagen de portada es de M. Demeure de la Voix du Nord.
Morgane CONSTANTIN
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