Descubre el recorrido submarino insólito en Curazao: una aventura en « scooter de mar »
¿Deseas vivir una experiencia única en Curazao, en el Caribe Menor? En lugar de una inmersión tradicional, prueba el paseo submarino… a bordo de un sorprendente dispositivo. Entre scooter de mar y casco-burbuja, esta actividad accesible para todos promete una inmersión inolvidable, muy cerca de la vida marina local. ¡Sigue nuestra aventura y sumérgete en el paisaje de postal de Sint Michiel!

Una actividad lúdica, accesible para todos
Mi estancia con mi hija Clotilde en Curazao ya nos había reservado hermosos descubrimientos, como la visita a naufragios en submarino. Esta vez, nos embarcamos en una aventura fuera de lo común propuesta por Aquafari, a solo unos kilómetros de Willemstad. El objetivo: explorar los fondos marinos gracias a una especie de «bicicleta» acuática, un dispositivo innovador que propulsa suavemente a sus pasajeros bajo el agua.

Desde la llegada a la espléndida playa de Saint Michiel, Émilie nos recibe cálidamente con un refresco bien merecido. La organización es profesional, y el ambiente relajado se presta idealmente a una iniciación para todos los niveles.
Una breve preparación para bucear sin esfuerzo
¡No hay necesidad de ser un buceador certificado! La breve preparación explica en unos pocos pasos las bases de la inmersión a poca profundidad y el uso del dispositivo. Estos son los puntos esenciales:
- Aprender a «compensar», o equilibrar los oídos, en aguas poco profundas
- Conocer las señales de comunicación submarina
- Manejar los controles: un botón para la propulsión, el manillar para orientar el dispositivo (derecha/izquierda)

El dispositivo pesa aproximadamente 80 kg, está equipado con una botella de buceo al frente y se introduce al agua con la ayuda de una pequeña grúa. Una vez a flote, está atado a una boya en la superficie, limitando la evolución a 5 metros de profundidad, algo tranquilizador tanto para principiantes como para experimentados.
El casco-burbuja: confort y seguridad para todos
Para disfrutar del paseo, basta con colocar la cabeza en una amplia burbuja transparente alimentada con aire por la botella. Se respira tan fácilmente como en la superficie y la visión que se ofrece es panorámica de 160°, ideal para admirar la fauna y flora caribeñas. Gracias a la alta temperatura del agua, un simple traje de baño es suficiente como equipo.

Durante toda la excursión, un buceador profesional nos acompaña, guiando la inmersión y asegurando nuestra seguridad. La experiencia dura aproximadamente una hora, durante la cual el guía realiza regularmente controles mediante señales, ya que la comunicación oral es imposible a través del casco.
Las ventajas de esta innovadora actividad submarina
- No se requiere experiencia previa en buceo
- Sensaciones originales gracias al casco-burbuja y la posición sentada
- Acompañamiento permanente de un buceador profesional
- Observación facilitada de la vida submarina, sin el estrés del buceo clásico

Este paseo submarino también es una oda a la lentitud: el dispositivo tiene una sola velocidad, permitiendo saborear a placer los paisajes subacuáticos. ¡Incluso intentamos una pequeña «carrera», por diversión!
Una experiencia memorable en el corazón del Caribe
El tiempo pasa rápido bajo el agua, acompañado por los peces tropicales y los juegos con mi hija. Fin del paseo, regreso al muelle, y últimos recuerdos inmortalizados en fotos. Mi hija Clotilde está encantada con esta excursión única, especialmente el momento en que alimentamos a los peces, todos reunidos alrededor de nosotros en el agua cristalina de Curazao.

Los puntos clave a recordar
- Descubrimiento lúdico y accesible de los fondos marinos de Curazao
- Supervisión profesional y ambiente amistoso
- Momentos únicos para compartir en familia o entre amigos
¡Ustedes también, déjense tentar por esta actividad fuera de lo común! Para más información o para reservar su aventura submarina, visiten el sitio: www.aquafari.net.
Este artículo, inicialmente escrito por Marc Langleur, ha sido adaptado para la web. Fotógrafo: Marc Langleur.