Nadar, dejarse llevar, surcar según las corrientes… Los animales marinos evolucionan con soltura en el elemento líquido, que es sin embargo 800 veces más denso que el aire. Ya sea un pez, un crustáceo o un mamífero marino, cada uno desarrolla sus propias adaptaciones para desplazarse.

La locomoción de los animales marinos
El medio marino representa un desafío para los organismos que viven en él. La densidad del agua, que varía según la salinidad y la temperatura, requiere esfuerzos adicionales para nadar, lo que conlleva un mayor gasto de energía. Sin embargo, esta misma salinidad también facilita la flotación, reduciendo así el costo energético de la navegación.
Moverse es crucial para los animales marinos. Esto les permite:
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