Ubicada en el corazón del océano Índico, en la entrada del canal de Mozambique, Nosy Be forma parte de un archipiélago de pequeñas islas al noroeste de Madagascar. Famosa por sus playas de arena blanca y su vegetación exuberante, este destino es también un verdadero tesoro para los amantes de la inmersión. Aunque es conocida por sus encuentros con grandes especies marinas, Nosy Be alberga una fauna submarina rica y variada.


Una biodiversidad submarina impresionante
Las aguas de Nosy Be son el refugio de numerosas especies emblemáticas como las ballenas jorobadas, los tiburones ballena, las tortugas y las mantas. Pero eso no es todo: la isla también se está convirtiendo en un destino popular para la fotografía macro. Con más de 400 especies de corales y una multitud de criaturas marinas, los buceadores pueden encontrar nudibranquios, peces hoja, caballitos de mar e incluso peces escorpión del género Rhinopias, que se dejan fotografiar con un poco de paciencia.
Un modelo de gestión sostenible
En los años 90, Nosy Be atraía principalmente a una clientela italiana y seguía siendo un destino íntimo con menos de 10 hoteles. La pesca deportiva y la caza submarina dominaban las actividades. Sin embargo, el auge del turismo, facilitado por la apertura de un aeropuerto internacional, transforma la economía local. Hoy en día, la isla cuenta con 22 centros de buceo y más de 150 hoteles.

Foto: Yann Valton.
A pesar de este rápido crecimiento, Nosy Be se afirma como un modelo de gestión sostenible. Gracias al apoyo del Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD) y a iniciativas locales, la isla ha implementado una gobernanza ambiental efectiva y participativa.
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