Las aguas cristalinas de las Antillas acogen a cinco especies de tortugas marinas, de las cuales tres vienen a desovar regularmente en las playas locales. Gracias a una creciente movilización y acciones concretas de conservación, la tendencia parece alentadora: las poblaciones de tortugas parecen estables y las observaciones en el mar se multiplican.

Un compromiso local para la preservación de las tortugas marinas
« En las Antillas, explica Sophie Bédel, responsable del departamento científico del Parque Nacional de Guadalupe, la red de tortugas marinas centraba hasta ahora sus esfuerzos principalmente en el seguimiento de los nidos y el conteo de individuos. También han surgido programas puntuales de marcaje, como en Martinica donde el CNRS ha marcado tortugas verdes », precisa. Hoy en día, se aplica una estrategia global a través del Plan Nacional de Acciones (PNA), que articula seguimiento científico, conservación y sensibilización. « Todo funciona en conjunto », insiste Sophie Bédel.

La política regional apuesta ampliamente por la sensibilización. Esta se dirige en primer lugar a los escolares, desde la educación infantil hasta la secundaria, pero también alcanza a las empresas, cada vez más implicadas, así como al personal técnico de los municipios. Más allá de la información, se despliegan acciones concretas sobre el terreno. « La Red, animada por la ONF, lleva adelante por ejemplo campañas de revegetación en colaboración con las municipalidades, para devolver a las playas condiciones favorables para el desove », añade la bióloga.
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