La vida marina es un desafío constante: temperaturas extremas, agua salada o dulce, sequía… Los organismos marinos han desarrollado asombrosas adaptaciones para sobrevivir en entornos en perpetua evolución.
Los desafíos del medio marino
El medio marino impone numerosas restricciones: temperatura, salinidad, corrientes, luminosidad, presión. Para reproducirse, alimentarse y moverse, los organismos deben adaptarse a este conjunto complejo. Han desarrollado estrategias comportamentales, fisiológicas y morfológicas para sobrevivir en estas condiciones a menudo cambiantes.

La adaptación a las variaciones de temperatura
La temperatura en el medio marino puede variar considerablemente, de -2 °C a más de 30 °C.
- Peces heterotermos: En los peces, la temperatura corporal se adapta a la del medio. Estos animales de sangre fría, llamados heterotermos, modifican su comportamiento según la temperatura. Las doncellas, como la doncella común ( Coris julis ) o la doncella payaso ( Coris aygula ) del mar Rojo, se entierran en la arena por la noche o hibernan en invierno para evitar el frío.
- Peces pelágicos: El comportamiento de los peces pelágicos también varía con la temperatura. En invierno, los caballa viven en alta mar, en bancos, en aguas frías y profundas, alimentándose de zooplancton. En primavera, migran cerca de las costas para desovar y cambian de dieta. Los peces capaces de soportar grandes variaciones de temperatura se llaman euritermos, a diferencia de los estenotermos que prefieren temperaturas estables.
- Excepciones: Algunos peces como los atunes, depredadores pelágicos, pueden aumentar su temperatura corporal, permitiéndoles alcanzar altas velocidades (ver Plongez n° 50).

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