Desde 1966, el Departamento de Investigaciones Arqueológicas Subacuáticas y Submarinas (DRASSM), del Ministerio de Cultura, vela por el patrimonio sumergido francés. Situado en Marsella, cuna de la arqueología submarina, el DRASSM nos abre sus puertas para descubrir su universo.

Una disciplina en plena expansión
Durante los años 50, la arqueología submarina nació en el sitio del Grand Congloué, en Marsella. Hoy, el DRASSM está sólidamente establecido en el corazón de la ciudad focense. En L’Estaque, a la vista del edificio ocre rojo, se pierden las miles de historias que alberga. En su interior, 37 personas se afanan: preparación de excavaciones, conservación de objetos rescatados a la superficie, inventario de nuevos sitios, formación de futuros arqueólogos y seguimiento de descubrimientos. En el gran hangar, los robots utilizados en las excavaciones conviven con el equipo de buceo y aspiradoras de sedimentos. Otro espacio, similar a una cámara frigorífica, conserva los preciados hallazgos submarinos. Sin embargo, aquí no hay piezas de oro. “Ser arqueólogo fascina a mucha gente,” confiesa Xavier Trautmann, secretario general del DRASSM, “pero nuestra verdadera misión es la protección del patrimonio.”

¿Disfrutaste de este extracto?
Lee el artículo completo.
TIEMPO DE LECTURA ≈ 7 min
Sumérgete en el corazón de la Revista PLONGEZ!
Para disfrutar de este artículo y su contenido exclusivo, se requiere una modesta participación.