A principios de octubre, los equipos de las Exploraciones de Mónaco se asociaron con una operación del CNRS y del Ifremer en Martinica. ¿El objetivo de esta colaboración? Estudiar el comportamiento de las tortugas verdes mediante cámaras a bordo y balizas conectadas innovadoras.

Durante esta operación en Anses d’Arlet, se pegaron balizas de captura de imágenes clásicas en varios caparazones y luego se recuperaron en el mar. Al mismo tiempo, los prototipos de una nueva generación de balizas de geolocalización se fijaron en dos de estas tortugas verdes. Deberían facilitar el seguimiento de estos animales cerca de las costas. Jérôme Bourjea, investigador en el Ifremer, explica: «Es la primera vez que esta tecnología se utiliza en animales marinos salvajes. Vamos a trabajar en los próximos meses para optimizar el sistema con la ambición de estar en capacidad de transmitir una gran cantidad de datos y saber si permitiría efectivamente geolocalizarlas; lo que abriría nuevas perspectivas para la investigación y el conocimiento de las tortugas.»
Acciones a largo plazo
Y esta no es la primera misión de este tipo en las costas martiniqueñas. Desde 2013, el Instituto Pluridisciplinario Hubert Curien (unidad de investigación bajo la co-tutela del CNRS y la Universidad de Estrasburgo) equipa a las tortugas verdes con mochilas de alta tecnología para estudiar su distribución, sus desplazamientos y su alimentación. « Hemos capturado y liberado a más de cuarenta tortugas verdes, grabado más de 30 horas de imágenes y recolectado más de 250 muestras » cuenta Damien Chevallier, investigador del CNRS y responsable de este programa científico. « Nuestros muestreos nos permiten hacer una fotografía de su estado de salud actual, un diagnóstico de los factores y amenazas que ponen en peligro a estas especies, pero también conocer la evolución de las poblaciones que seguimos desde hace casi 10 años. »

Involucrar a las generaciones futuras
Es necesario comunicar y explicar a los más jóvenes la importancia de este tipo de acciones. Así, 14 clases de alumnos de 8 a 11 años fueron recibidas en el sitio en el marco del programa Áreas Marinas Educativas. Corinne Copin, encargada de misión en el Instituto Oceanográfico de Mónaco, comenta sobre este encuentro: « los intercambios con los jóvenes alrededor de los talleres establecidos fueron intensos: especies presentes, ciclos de vida, problemas de contaminación incluyendo los plásticos, son algunos de los temas que se abordaron. El trabajo realizado aquí por el CNRS, el Ifremer y las Exploraciones de Mónaco es de naturaleza a aportar una contribución significativa a los programas de salvaguarda de las tortugas a través de la tecnología pero también mediante la educación.»

En el lugar, numerosos actores (prefectura, instituciones ambientales, asociaciones y clubes de buceo) participan y apoyan este proyecto. Está en el corazón del plan nacional de acción a favor de las tortugas marinas de las Antillas francesas.
imagen de apertura © Olivier Borde – Exploración de Mónaco.
Margot Harty