Este año, la familia Delauze, acompañada de tres generaciones de « Comexianos », celebra los sesenta años de la Compagnie maritime d’expertises (Comex). Verdadera joya francesa en la industria marítima, esta empresa ha dado origen a numerosos inventos destinados a los profesionales que trabajan y exploran las profundidades abisales.

Una aventura nacida en la explotación petrolera offshore
La historia de la Comex está íntimamente ligada al desarrollo de la explotación petrolera offshore, que transformó el destino de muchas familias marsellesas. A finales de 1961, Henri-Germain Delauze y su esposa registran los estatutos de su empresa, la Compagnie maritime d’expertises (Comex). Desde sus inicios, la empresa se afirma como un proveedor indispensable para las compañías petroleras.

Las operaciones en el mar imponen tecnologías avanzadas y buzos capaces de desenvolverse a profundidades muy grandes. En el campo del buceo industrial, todo estaba por inventar para permitir intervenciones complejas: cortar, soldar o verter hormigón bajo varios bares de presión. La Comex gana rápidamente reconocimiento internacional al convertirse en pionera de la ingeniería hiperbárica. Mediante el desarrollo de técnicas y equipos civiles y militares, esta sociedad marsellesa abre nuevas fronteras haciendo accesibles zonas submarinas extremas.
Superar los límites del buceo industrial
Durante treinta años, los equipos de la Comex experimentan y empujan sin cesar las fronteras de lo posible. Para contrarrestar los efectos negativos de la narcosis por nitrógeno y la fatiga relacionada con el aire comprimido, prueban nuevas mezclas de gases. Estos buzos forman parte de los primeros en el mundo en utilizar trajes gaseosos innovadores: nitrox (nitrógeno y oxígeno), trimix (helio, nitrógeno, oxígeno), heliox (helio y oxígeno), hidrox (dihidrógeno y dióxígeno), así como el hydreliox (hidrógeno, helio, oxígeno), saturando así su organismo con estos gases adaptados.

El Dr. Xavier Fructus, especialista en fisiología del buceo profundo, y su sucesor el Dr. Bernard Gardette, supervisan las observaciones resultantes de estas inmersiones experimentales llevadas a cabo en cámara y en el mar. En Marsella, en el barrio de la Pointe-Rouge, se instala un primer Centro de Pruebas Hiperbáricas (CEH). Esta instalación permite comprimir a los buzos hasta 360 metros. En 1969, un nuevo CEH se establece en Mazargues (9º distrito), en una zona aún rural. Cuenta con una esfera metálica gigante de 5 metros de diámetro, capaz de simular una profundidad de 300 metros, con una capacidad total de hasta 800 metros.

¿Te gustó este extracto?
Lee el artículo completo.
TIEMPO DE LECTURA ≈ 09 min
Sumérgete en el corazón de la Revista ¡SUMÉRGETE!
Para disfrutar de este artículo y de su contenido exclusivo, se requiere una modesta contribución.