A pocos meses del final de la Segunda Guerra Mundial, dos pilotos se entrenan a muy baja altitud, casi volando a ras del suelo. Sus trayectorias se cruzan sin que ninguno de ellos se dé cuenta de la presencia del otro, provocando una colisión inevitable. Uno de los aviones explota, esparciendo escombros por kilómetros. Su piloto encuentra una muerte cierta, mientras que el segundo tiene la suerte de lograr un amerizaje, aunque su aparato se hunde rápidamente. El naufragio se asienta a unos 30 metros de profundidad, y solo en 1990 fue redescubierto, intacto. Desafortunadamente, unos arrastreros dañan su empenaje y un saqueo reciente ha llevado al desmontaje del tablero de instrumentos y al corte del ala izquierda para extraer la ametralladora.
El Junker 52 en Bastia: Descubierto recientemente, casi por casualidad
La lista de naufragios en Córcega no deja de crecer (ver Buceo! N° 32). Recientemente, Tony Viacara descubre un Junker 52 durante un entrenamiento de apnea al sur de Bastia. Este bombardero mide casi 30 metros de envergadura y 19 metros de largo. Solo quedan el empenaje trasero, un motor, partes de las alas y diversos restos. Su estado de deterioro se debe a la violencia del choque y a posteriores arrastres. Este sitio, ubicado a 26 metros de profundidad sobre un fondo de arena salpicado de posidonias, ofrece un interés cierto para los buceadores.
¿Te ha gustado este extracto?
Lea el artículo completo.
TIEMPO DE LECTURA ≈ 8 min
Sumérgete en el corazón de la Revista BUCEO!
Para disfrutar de este artículo y de su contenido exclusivo, se requiere una modesta contribución.