El archipiélago de las Orcadas, al noreste de Escocia, se enfrenta a la fuerza de los elementos. En este lugar, el mar del Norte se mezcla con el océano Atlántico, en un estrecho famoso por sus fuertes corrientes. Sin embargo, las bahías protegidas de las pequeñas islas ofrecen refugios para las praderas de zostera, esenciales para el ecosistema. Desde hace dos años, un equipo de investigadores explora su riqueza.

Una biodiversidad exuberante
Estas islas salvajes, cercanas a las corrientes tumultuosas, están llenas de biodiversidad. Las aguas nutritivas del Gulf Stream, procedentes del Caribe, favorecen un clima suave y variado en las 70 pequeñas islas. Este clima y la riqueza de las aguas atraen a muchos peces, así como a medio millón de aves marinas que anidan en los acantilados. Alrededor de 60,000 frailecillos están presentes en primavera y verano, con orcas avistadas a lo largo de las costas.
En las bahías poco profundas, vastas praderas marinas prosperan, beneficiándose de las aguas protegidas. Estas plantas perennes, que no son algas, poseen hojas verdes finas y utilizan la fotosíntesis para crear nutrientes. Sus frondas brillantes forman praderas densas, con raíces complejas en la arena, albergando una amplia gama de formas de vida, incluidos juveniles. Una parte importante de las pesquerías mundiales, como el bacalao del Atlántico y el abadejo de Alaska, depende de estas praderas marinas, haciendo crucial su protección para la seguridad alimentaria y la lucha contra el cambio climático.
¿Disfrutaste este extracto?
Lee el artículo completo.
TIEMPO DE LECTURA ≈ 7 min
Sumérgete en el corazón de la Revista PLONGE!
Para disfrutar de este artículo y su contenido exclusivo, se requiere una modesta participación.