Un hotspot de biodiversidad amenazado
El arco antillano es considerado un verdadero «hotspot» de biodiversidad, debido a su importante endemismo y a la variedad de especies tanto terrestres como marinas. Entre estas especies, los corales juegan un papel crucial al formar ecosistemas con funcionalidades ecológicas reconocidas. Sin embargo, la supervivencia de estos frágiles organismos está hoy fuertemente comprometida, no a medio o largo plazo, sino en un futuro cercano.
La enfermedad de los corales: una plaga en expansión
Desde 2019, una enfermedad coralina devastadora, conocida como Stony Corals Tissue Loss Disease, hizo su aparición. Originaria de Florida, esta enfermedad se ha extendido a más de 28 territorios caribeños, desde las Bahamas hasta México, pasando por las Antillas francesas. De origen misterioso, ha afectado de manera severa a más de 30 especies de corales, incluidos los corales candelabro, los corales cervicornis, los corales estrellados y los corales estrella. En algunos lugares, estas especies han sufrido pérdidas de más del 90%. En Guadalupe y Martinica, donde la enfermedad llegó en 2021, los arrecifes de coral estudiados han visto disminuir su diversidad irremediablemente en casi un 30%.

Hecatombe de erizos diadema
En 2022, una nueva crisis ecológica golpeó: los erizos diadema, de la especie Diadema antillarum, fueron diezmados por una enfermedad repentina. Aparecida en St. Thomas (Islas Vírgenes Americanas) en enero de 2022, esta epidemia se propagó por toda la región de las Antillas en menos de un año gracias a las corrientes marinas y las aguas de lastre de los barcos. Según las zonas, entre el 70% y el 99% de la población de erizos diadema desapareció. Una vez contaminados, estos erizos mueren en menos de 15 días debido al ataque a su sistema vascular. En abril de 2023, el parásito Philaster apodigitiformis, habitualmente ligado a los peces, fue identificado como el responsable de esta crisis.
La ausencia del erizo diadema es catastrófica. Estos pastadores de macroalgas son esenciales para la salud de los arrecifes, ya que su desaparición conduce a una proliferación de algas que asfixian a los corales. En Guadalupe, las poblaciones de erizos diadema, ya reducidas, han prácticamente desaparecido.

2023: un calentamiento alarmante
En mayo-junio de 2023, la NOAA (Administración Nacional Oceánica y Atmosférica) alertó sobre un calentamiento significativo de las aguas del Caribe relacionado con el fenómeno climático El Niño. Este calentamiento podría provocar un blanqueamiento masivo de los corales, fenómeno en el cual los corales, sometidos a un estrés térmico, expulsan sus algas simbióticas, las zooxantelas. Aunque los corales blanqueados no están muertos, si sufren este estrés demasiado tiempo, su muerte es inevitable.
Historial de blanqueamientos coralinos:
- 1995, 1998, 2005: eventos puntuales en algunas zonas del Caribe.
- 2023: un blanqueamiento de una intensidad sin precedentes, con temperaturas que superan los 31 °C durante varias semanas.
En Guadalupe, los corales cuerno de alce (Acropora sp.), ya vulnerables, se blanquearon en menos de dos semanas, mientras que uno de los últimos grandes conjuntos de cuernos de ciervo (Acropora cervicornis), situado en el Parque Nacional de Guadalupe, desapareció en solo unas pocas semanas. Este sector, recientemente santuarizado, debía estar protegido físicamente.

Una diversidad en peligro
Otras especies, como los hidrozoos, los corales de fuego, las anémonas e incluso las gorgonias, conocidas por su robustez, también sufren el blanqueamiento. En cuatro años, los arrecifes coralinos del arco antillano se han enfrentado a tres eventos importantes que amenazan su futuro.
La resiliencia de los arrecifes de coral
Los estudios científicos demuestran que los arrecifes de coral pueden mostrar una gran resiliencia, siempre que cuenten con condiciones favorables para su regeneración. Desafortunadamente, las actividades humanas, como la sobrepesca, las descargas de aguas residuales y la agricultura intensiva, complican su recuperación.
¿Una luz de esperanza?
Actualmente, las temperaturas parecen haber bajado ligeramente, y algunos buceos realizados por ciertos clubes indican que algunas colonias de corales parecen recuperar colores. ¡Es una luz de esperanza! Sin embargo, tendremos que ser pacientes para evaluar la capacidad de resiliencia de estos valiosos ecosistemas.
Este artículo, inicialmente escrito por Florian Labadie para la edición impresa de PLONGEZ!, ha sido adaptado para la web.
Imágenes © Florian Labadie.